JORGE RESTREPO, UN HEDONISTA DE LA MELODÍA

Vinilocos | Por Ricardo Montoya | Fotografías Jess Ar

Su colección se remonta a unos 8.000 elepés, 10.000 discos compactos y aproximadamente 150 de 78 RPM. Está repartida en distintas habitaciones de su casa y en su taller de lámina y pintura donde suena la buena música durante la jornada laboral.  Los mantiene intactos y suenan lo mejor posible a pesar del polvo y la bulla propios del oficio. 

Golpes suaves de martillo sobre las latas de un vehículo son registrados por el prodigioso oído de Jorge Restrepo, el mismo que le permite conocer  – mejor que con el tacto –  las imperfecciones que debe corregir en su taller de lámina y pintura. 

Ese oído que lo llevó a ser un afinado cantante aficionado, y a identificar rápidamente – y antes que todos –  las voces de los intérpretes que suenan cada jueves en la Tertulia de Patrulla, un bar de músicas de antaño en el sector del parque Gaitán que recibe semanalmente a melómanos de todo tipo y gusto para compartir y hablar de sus discos.

Foto: Archivo particular | Jorge Restrepo, en uno de los tantos encuentros de coleccionistas a los que asiste. Siempre con su libreta en mano.

Estudió canto, dibujo y pintura, formación que le ha dado una profunda sensibilidad artística. 

A los 15 años llegó a Pereira desde su natal Bello, eran los días dorados de la radio. Oía los programas musicales, anotaba el nombre de las canciones que más le gustaban para luego ir en busca de los discos donde estaban registradas, aunque en esa época no tenía equipo para escucharlos. Pero acudía a casa de un tío paterno, coleccionista veterano de elepés, quién le permitía disfrutar de esos discos que iba consiguiendo.  

El primer equipo que compró tenía un amplificador “hechizo”, sin embargo no fue impedimento para disfrutar con sus amigos lo que había acumulado en unos cuantos años. Fue en una de esas reuniones que decidió ser coleccionista. Empezó a clasificar sus discos, a limpiarlos frecuentemente y  hacerles mantenimiento. También comenzó a estudiar a sus intérpretes preferidos. 

Foto: Jess Ar | Jorge Restrepo, en su casa, montando elepés al tocadiscos, una pasión que lo ha acompañado desde muy joven.

Sus preferencias musicales se han dado por etapas: inicialmente fueron las rancheras, luego los tangos y finalmente, lo que él ha llamado, música variada; y en la que incluye boleros, pasillos ecuatorianos, andina colombiana y un largo etcétera. 

Se caracteriza por ser polémico, no traga entero y controvierte afirmaciones que se hacen sin pruebas sobre, por ejemplo, grabaciones “originales” que no resultan ser tan así. Como todo coleccionista, siente gran satisfacción cuando consigue un disco largamente perseguido, pero se pone de muy mal genio cuando le sale con imperfecciones por más mínimas que sean. Cada vez que consigue uno lo escucha y lo disfruta por más viejo y raro que sea,  no es solamente un objeto más para acumular. 

Es un completo hedonista de la melodía, no soporta el mal sonido en una audición, sea por defecto del equipo o del disco, pero también cuando no se logra entender lo cantado, ya sea por mala vocalización del cantante o porque son grabaciones muy deterioradas. En eso se ha caracterizado, en el disfrute pleno de la música bajo cualquier circunstancia.  

 Foto: Jess Ar En su taller de lámina y pintura no falta la música. Siempre llega con  nuevos elepés desde su casa, para hacer más llevaderas las extensas y agoradoras jornadas laborales.  

Entre sus satisfacciones recuerda haber encontrado, después de años de buscarlo, el álbum 12 hits, 7 superastros. Lo halló en Pereira entre la mercancía de Cuervo, un vendedor callejero de discos, y lo mejor: por sólo 1.500 pesos. También persiguió mucho tiempo La calesita se destrozó de Enrique Rodríguez, en la voz de Roberto Flores, y actualmente posee como 10 ejemplares del mismo. En ese mercado callejero llegó a pagar 100.000 pesos por un LP de Tony Pizarro y en 2.008, unos 180.000, por otro disco de Enrique Rodríguez. 

Gracias a su colección de 78 RPM, Jorge es desde hace muchos años habitual participante en los Encuentros Nacionales que organizan en diferentes partes del país los coleccionistas de discos en este formato

Prefiere los discos de pasta, pero si no es posible tener el que le gusta así, lo consigue en cualquier otro formato, mientras sigue buscando sin cansancio la edición en vinilo. 

Muchos de sus discos de 78 RPM los perdió cuando su primera esposa los botó, calamidad a la que están expuestos muchos coleccionistas, aún en vida. Con unos pocos que le quedaron, se sintió en capacidad de participar en uno de los Encuentros de Coleccionistas de discos de 78 RPM que se realizan en Envigado. No conocía la dinámica del evento  y cuando lo llamaron llegó la decepción y la vergüenza, al ser rechazado porque el disco tenía un casi imperceptible rayón. No se dio por vencido y siguió asistiendo, hoy en día es habitual participante en los Encuentros Nacionales que organizan en diferentes partes del país los coleccionistas de discos de 78 revoluciones por minuto. 

Foto: Jess Ar | Jorge Restrepo en una de las habitaciones de su casa, ocupada completamente por discos de todo tipo, formato y género musical.

Su colección se remonta a unos 8.000 elepés, 10.000 discos compactos y aproximadamente 150 de 78 RPM. Está repartida en distintas habitaciones de su casa y en su taller, donde suena la buena música durante su jornada laboral. Los mantiene intactos y suenan lo mejor posible a pesar del polvo y la bulla propios del oficio. Un ritual que durante años lo ha identificado entre los coleccionista más apreciados de la ciudad.   

En 2018 Ricardo Montoya fue ganador de la convocatoria municipal de Estímulos de la Secretaría de Cultura de Pereira con el trabajo Acetatos y vinilos: colecciones para la historia. Muchas de esas historias de vendedores, coleccionistas y lugares donde este formato musical es el protagonista hacen parte de nuestra sección Vinilocos. 

¿QUÉ TAN BUENA IDEA ES EXTIRPAR EL ÚTERO?

Ana Milena Duque //La Indecente  

Debemos entender que una vez efectuado el procedimiento se duplican los riesgos, con efectos colaterales para la salud física y mental. Por eso recomiendo entrar en materia y leer un poco más antes de decidir. Nuestro organismo siempre requiere de autocuidados y atención.  

He venido escuchando de algunas mujeres la práctica de la histerectomía como tratamiento médico para los sangrados abundantes, pero la verdad es que pensar en la extirpación parcial o total del útero me genera un poco de miedo.

Me pregunto: ¿cuál será la necesidad de suprimir un órgano, cortar un proceso y desconocer sus efectos? Ya es otra la historia cuando por una necesidad vital requerimos su extirpación, es decir, por un cáncer qué comprometa el bienestar de la persona o por alguna complicación mayor como endometriosisprolapso uterino o fibromas, y que solo apunten a esta opción. 

No solamente hay que evaluar los pro y los contra, sino entender que tras efectuado el procedimiento se duplica el riesgo de un prolapso vaginal, se afecta la respuesta sexual, puede aparecer la incontinencia y reducirse la capacidad de alcanzar el orgasmo, entre otras cosas más. Por eso recomiendo entrar en materia y leer un poco más antes de decidir.

En algunos casos el procedimiento puede ser necesario. Hay dos tipos de acuerdo a los síntomas y dolencias a corregir. 

La extirpación parcial, por ejemplo, se refiere a aquella que deja el cuello del útero y también los ovarios, pero se deshace del útero. Generalmente este procedimiento puede permitir la reparación natural del periodo porque no altera las hormonas y no es tan radical con el cuerpo. 

Por otro lado tenemos la histerectomía total, aquella que extirpa completamente el útero, el cuello del útero y los ovarios, causando una menopausia quirúrgica inmediata, la cual puede aumentar el riesgo de depresión, enfermedades del corazón y otras complicaciones en huesos y articulaciones. Incluso pueden presentarse efectos adversos a largo plazo sobre la función de la vejiga, siendo muy desalentador el resultado debido al desconocimiento en general.

La clínica mayo en Estados Unidos en una reciente investigación (2019) concluyó que quién se realice el procedimiento puede tener efectos colaterales a su salud física y mental. Desde verse afectada la capacidad para orinar hasta la complicación total para llegar orgasmo

Lo cierto es que nuestros cuerpos han sido tratados como ratones de laboratorio, aún seguimos usando medicamentos que se inventaron en los años 50, cuando todavía no se investigaba sobre el ciclo menstrual y se desconocía que tras una histerectomía puede presentarse entumecimiento genital o afectarse la capacidad para pasar la orina mientras el tejido está sanando. 

La clínica mayo en Estados Unidos en una reciente investigación (2019) concluyó qué quién se realice el procedimiento puede traer efectos colaterales a su salud física y mental, porque las complicaciones tras las seis semanas después de la operación se pueden ir presentando en los primeros años.

Por eso aquella persona que se someta a una histerectomía debe entender que vivirá un proceso de muchos cambios porque ya no puede embarazarse, no tendrá periodos menstruales y su vida sexual se puede ver afectada, sobre todo si no se espera el tiempo prudencial (3 meses) para una correcta sanción del tejido interno y externo. 

Lo importante en nuestro cuerpo es atenderlo, investigar curiosamente cualquier desequilibrio del ciclo, recalcular la ruta para volver a nuestro centro y entender que los síntomas que sufre el organismo están apuntando a un foco de atención, que sí o sí requiere de autocuidados.

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LAS ALAS ROTAS DE “EL HALCÓN MALTÉS”

Autor: Gustavo Colorado Grisales 

Fue un hombre convencido de que se debe vivir como se piensa o no pensar en absoluto. Gustavo Colorado Grisales nos invita en esta ocasión a conocer un apasionante libro que nos revela la vida y obra del escritor norteamericano. 

En el año de 1530 los Caballeros de la Orden de Malta le regalan al emperador Carlos V una estatuilla con forma de halcón que, según la leyenda, contenía en su interior una o varias piedras preciosas.

Igual que hoy, así  se jugaba al poder político en esos tiempos.

Cuatro siglos después, en la soleada  San Francisco, el detective Sam Spade le sigue el rastro a una  banda de forajidos que a su vez  persiguen la pista de la joya.

Como bien sabemos, El Halcón Maltés es la más celebrada novela del escritor norteamericano Dashiell Hammet. La  obra fue llevada al cine por John Houston en 1941,  en plena  Segunda Guerra Mundial.

Escena de la película de John Huston “El Halcón Maltés”

El poderoso efectismo del cine hizo que desde entonces asociemos a Sam Spade con el rostro inteligente, duro  y cínico del actor Humphrey Bogart.

Pero Sam Spade es mucho más que eso: es el símbolo de una época en la que las ilusiones de progreso incesante, gestadas desde el  Renacimiento y apuntaladas  por la Revolución Industrial se venían abajo.

Entre una guerra mundial  y otra se produjo el desastre económico de los años treinta y se abrieron las puertas para que a la alegre y despreocupada década del veinte le sucediera un encadenamiento de pesadillas que ya no  tendría fin.

El sueño americano resultaría ser tan  seductor, elusivo y frágil como  El  Halcón Maltés.

Pero ¿Quién fue este Dashiell  Hammet?

A revelarnos sus múltiples rostros dedica la escritora Diane Johnson las cuatrocientas páginas de su libro Dashiell Hammet, Biografía, publicado en español por Seix Barral en 1985.

Portada del libro “Dashiell Hammet, Biografía”, publicado en 1985 por Diane Johnson.

Autora a su vez de cinco novelas, Johnson  se consagró a escudriñar en la vida  y obra de Hammet  con  agudeza y paciencia dignas del mismo Spade.

Desde los días de infancia del escritor, los conflictos con su padre y su permanente persecución de un algo que siempre se le escapa de las  manos, Diane Johnson teje una trama que muy pronto trasciende los modelos de la  biografía convencional para  adentrarse en un universo que es a la vez el de la mente de Hammet, lúcida y atormentada, y el estado de conciencia de un país poseído por la corrupción y asediado por el fantasma del comunismo.

El mismo fantasma  que anunciaran Marx y Engels en su célebre Manifiesto Comunista.

Como Spade, Dashiell Hammet fue  un hombre convencido de que se debe vivir como se piensa o no pensar en absoluto.

Por eso,  su  biógrafa nos lo muestra paladeando las delicias de su éxito como escritor y guionista de cine, al tiempo que se enfrenta sin miedo a la cacería de brujas desatada por el Comité Nacional para las Actividades Antiamericanas, que acabaría llevándolo a la cárcel durante una temporada.

Eran los días más duros del maccarthysmo.

Algunos personajes de sus novelas y cuentos dejan ver esa característica de la personalidad de Hammet: su irrenunciable vocación de ser coherente, sus convicciones políticas y su voluntad de mantenerse honrado en un mundo que olía a podrido por todas partes.

El escritor norteamericano Dashiell Hammet, Icono de la novela negra y policíaca.

Para documentarse a fondo, Diane Johnson  habló con  la ex esposa del autor, con sus hijas, colegas, antiguos compañeros de Hollywood, camaradas de luchas políticas y vecinos.

Consultó además antiguos archivos, sobre todo los de los juicios que se le siguieron y eso le permitió aproximarse a los sentimientos del americano promedio durante esos días de  paranoia en los que,  como en cualquier Estado totalitario, el vecino que compartía la cena con uno la noche anterior era capaz de denunciarlo ante el todopoderoso FBI a la mañana siguiente.

De sus tiempos tempranos como detective de la agencia Pinkerton, Hammet aprendió dos cosas que ya no lo abandonarían: que frente a los embates del poder la vida humana vale menos que nada y que detrás de las vidas en apariencia exitosas alienta siempre esa clase de sordidez que es la expresión más humana del sinsentido de todo.

Es decir, la misma clase de certezas que deja entrever un autor como Albert Camus en todas  sus  obras.

Esa desconfianza  en el mundo hizo que a  Hammet  no le importaran ni el dinero ni la gloria.

Por eso, cuando los alcanzó, los dilapidó a manos llenas hasta volver a la pobreza y el anonimato iniciales.

Para él esa vuelta al camino constituía la única forma posible de redención.

Portada del libro “El Halcón Maltés”, publicada en 1930 por Dashiell Hammet.

Nunca le importó si ese viaje implicaba ahogarse en litros de alcohol o perderse en el mundo sin ilusiones y por eso mismo tan sincero de las putas.

Al final el libro de Diane Jonhson nos muestra a Hammet agonizando en su cama de hospital, mientras la leal y estoica Lillian Hellman, escritora, amante y amiga del novelista lo ve contemplar con horror el rostro de la nada.

Con las alas ya del todo rotas, El Halcón Maltés alcanzaba  finalmente un  instante de sosiego.

Tomado de: miblog-acido.blogspot.com

¿QUÉ TE HACE EL ESTRÉS?

Ana Milena Duque //La Indecente  

Cuando el sistema sensorial detecta peligro secreta mucha adrenalina, lo cual se traduce en estrés, lo irónico es que ya no necesitas huir de un león como pasaba siglos atrás para producir cortisol, los estímulos estresantes de la actualidad están relacionados con los problemas de dinero, las familias infelices, y meses y años de agotamiento laboral acumulado. 

 Seguramente ya sabes que el estrés es el gran enemigo del ser humano, es posible que lo hayas escuchado en noticieros y centros de salud, y la verdad es que decidí abrirle campo al tema con más profundidad. 

Cabe resaltar que desde la salud menstrual, el estrés trae consecuencias negativas para el cuerpo femenino; altera el ciclo y produce inflamación, pero lo que pude encontrar más allá del género me dejó muy sorprendida porque su efecto es completamente nocivo para el organismo humano, generando grandes cambios en hombres y mujeres. Así que vamos a ver con qué nos estamos enfrentando realmente.

Entremos en materia. Resulta que 40 años atrás las investigaciones médicas apuntaban a que el estrés disminuía el sistema inmune, tanto que de hecho en cualquier tipo de trasplante, se coloca al organismo bajo el efecto de las hormonas del estrés para proceder y evitar cualquier rechazo del órgano trasplantado, ya que así es más fácil la adaptación al nuevo cuerpo.

La mejor manera de superar el estrés involucra mantener el control sobre tu vida y realizar desde casa algunas actividades como: meditación, practicar yoga o ejercicios de respiración, dormir bien, mantener descansada y hacer actividad física.

Una de las grandes dificultades con las que se enfrenta el ser humano radica en detectar cuando se experimenta estrés, aunque la medición del cortisol es una herramienta usada para ello, no hay una fórmula exacta que indique su presencia. 

Acá te muestro tres indicadores que sirven de alerta:

1 * Excitación fisiológica medible

2 * Sensación de que el estímulo es aversivo

3 * Perder el control frente al estímulo

Cuando el sistema sensorial detecta peligro secreta mucha adrenalina, lo cual se traduce en estrés, lo irónico es que ya no necesitas huir de un león como pasaba siglos atrás para producir cortisol, los estímulos estresantes de la actualidad están relacionados con los problemas de dinero, las familias infelices, y meses y años de agotamiento laboral acumulado

Así que el estrés genera ondas irregulares que van desde el corazón hasta el cerebro y cambian la química, haciendo que nuestro cuerpo entre en estado de resistencia, lo cual afecta la sangre, se cambia el pH y genera acidez, que se resume en inflamación y va quemando el cuerpo lentamente.

Entonces la alta exposición de cortisol, dificulta el aprendizaje, la memoria y va lastimando el hipocampo. Por eso la mejor manera de superar el estrés involucra mantener el control sobre tu vida. 

Gracias a algunos métodos como la meditación, mantener fuerte los lazos familiares, reírse de la vida, practicar yoga o ejercicios de respiración, dormir bien, mantener descansada y hacer actividad física, van a reducir significativamente los niveles de cortisol y mejorarán definitivamente tu estilo de vida.

Ahora que ya sabes qué le hace el estrés a tú cuerpo, ¿cómo eliges cuidarlo?

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«PREFERIRÍA NO HACERLO»

AUTOR: Gustavo Colorado Grisales  

Gustavo Colorado Grisales nos invita en esta ocasión a conocer uno de los escritores uruguayos más importantes de los últimos tiempos, Mario Levrero y su libro “La novela luminosa”, una especie de ¿Diario? ¿Novela?  que confronta al escritor con su propio oficio.

Comprimido entre Brasil, Argentina, el Río de la Plata y el Océano Atlántico, Uruguay es  el país donde nacieron dos grandes escritores que nos interesan de manera especial para este asunto: Felisberto Hernández y  Juan Carlos Onetti.

Más bien ignorado por la crítica y los lectores el primero. Reconocido y consagrado el segundo, ambos son autores de una obra narrativa que, aunque disímil, a poco que uno se adentra en sus páginas encuentra un elemento común: las dos están habitadas por unos personajes fantasmagóricos que no alcanzan a asirse del todo a las anclas de  la realidad.

Felisberto Hernández.
Juan Carlos Onetti.

La  novela La casa inundada y el libro de cuentos Nadie encendía las lámparas, de Felisberto, narran historias que nunca se desanudan, porque los personajes jamás acaban de existir del todo. Es como  si alentaran la idea- ya que no la esperanza- de que al otro lado del mundo los aguarda la mano que acabará de completarlos.

Algo parecido pasa con esos hombres y mujeres que  van y vienen por un pueblo fantasma llamado Santa  María, creado por Onetti a modo de albergue provisional para sus criaturas.

De algún modo, participan de la condición difusa de ese Bartleby creado por Herman Melville, un hombre en apariencia oscuro, pero en realidad poseído por la lucidez absoluta, al punto de que prefiere replegarse en una negativa a participar en los negocios del mundo. Cuanto más importantes parecen, más vacíos de sentido se revelan antes sus ojos.

Por  eso, ante las seducciones del mundo y las imposiciones del poder, siempre se las arregla para responder: “Preferiría no hacerlo”.

Portada del libro La novela luminosa

De  esa materia está hecho el libro  La novela luminosa,  del también uruguayo  Mario Levrero, nacido en Montevideo en  1940 y muerto en la misma ciudad en 2004.

Para empezar, nunca sabremos si se trata de un diario  personal que simula ser una novela o de una ficción construida con la estructura de un diario.

El Levrero  personaje y el  Levrero escritor plantean de entrada el primer acertijo: ¿Quién narra?

De cualquier manera, las dos terceras partes de la obra son el recuento diario de las dificultades para vivir y para escribir un libro.

La última es  La novela luminosa propiamente dicha.

Para dejar las cosas claras- si tal cosa es posible en este libro pleno de equívocos intencionados- el autor nos advierte en el Prefacio Histórico a La novela Luminosa:

“Yo tenía razón: la tarea es y será imposible. Hay cosas que no se pueden narrar. Todo este libro es el testimonio de un gran fracaso. El sistema de crear un entorno para cada hecho luminoso que quería narrar, me llevó por caminos más bien oscuros  y aun tenebrosos. Viví en el proceso innumerables catarsis, recuperé cantidad de fragmentos  míos que se me habían enterrado en el inconsciente, pude llorar algo de lo  que había debido llorar mucho tiempo antes, y fue sin duda para mí una experiencia notable. Leer eso, sigue siendo para mí removedor y aun terapéutico. Pero los hechos luminosos, al ser narrados, dejan de ser luminosos, decepcionan, suenan triviales. No son accesibles  a la literatura, o por  lo menos a mi literatura.”

Ya lo había dicho el poeta, refiriéndose al rapto amoroso: “Al penetrar en la sagrada esencia del misterio, lo único que hacemos es matarlo”.

¿Por qué escribe, entonces? Se preguntará el lector.

Por la misma razón invocada por los hombres a lo largo de los siglos: porque la vida está hecha de  una materia tan vaga que solo el relato puede darle alguna forma.

El escritor Mario Levrero

Igual que Bartleby, el autor del diario y de  la novela, preferiría no hacerlo y dedicarse a otras cosas: al vicio de la computadora que lo tiene enganchado con sus señuelos sin cuento. A la lectura de novelas policiacas baratas. A las pastillas tranquilizantes. Al análisis de sus sueños en una surte de  parodia del sicoanálisis. A la búsqueda de un aparato de aire acondicionado que le permita sobrevivir al verano. A la observación de la conducta de las hormigas y las palomas. Al fantaseo sexual con mujeres  deseadas que lo compadecen y, de paso, lo castigan con la más pavorosa de las formas de indiferencia femenina: la amistad.

Tiene, además, razones mundanas: ha sido beneficiado con una beca de la John Simon Guggenheim Foundation y tiene que cumplir con la entrega.

Por eso, la primera parte de la obra lleva el título de El diario de la beca. En sus páginas pretende consignar lo que la gente suele llamar Todo. Es decir, los múltiples rostros de la nada. Entre esos rostros están los amigos y las mujeres. Las  amadas, las olvidadas y las que nunca llegarán.

Las que solo se insinúan a través de las experiencias luminosas. Es decir de los pliegues del sueño. Allí donde habita lo que no somos.

Existen muchos nombres para esas experiencias: milagros, visiones, revelaciones, Dios.

En su tarea el autor del diario parece a ratos un entomólogo o uno de  esos  investigadores que coleccionan hojas de plantas en un herbario. En  todas las circunstancias, el principal objeto de estudio es él mismo.

La urdimbre infinita de sus máscaras.

De esa manera, prepara el terreno que le permite llegar, fatigado  y torpe,  a la escritura luminosa: el intento fallido de narrar sus encuentros con el milagro: el fulgor de unos ojos verdes, las avecillas que revolotean al otro lado de la muerte. La ternura de una prostituta. El sexo más allá del sexo intuido por los sabios de oriente. Un libro que se lee una y otra vez sin alcanzar nunca su final.

Es decir, el borde de lo inefable.

Ante lo inabarcable,  quedan los tópicos. Algunos críticos han querido encontrar un parentesco con Kafka.

La fórmula es fácil y, por lo tanto, seductora.

Pero sería simplificar demasiado.  Después de todo,  Levrero propone un laberinto. No fórmulas para salir del laberinto.

El escritor Mario Levrero

Por eso su gran metáfora, como  en toda la gran literatura contemporánea, es la ciudad. Su procesión de fantasmas que  van y  vienen sin saber si están vivos o muertos.

Así lo deja saber en un párrafo que funciona a modo de ajuste de cuentas:

“Pero también en aquel tiempo odiaba, a menudo, la ciudad; y era, aunque no supiera explicarlo, otra clase de odio. Tal vez el odio o el rencor del que ama y no es amado; la ciudad no tenía  un lugar para mí, era hermosa y ajena. No era esta ciudad que, hasta hace poco, nos iba acorralando como una fiera desesperada, cubierta de heridas y desgarrones, azuzada y destrozada por fuerzas maléficas; ni esta ciudad de hoy, que miramos con la ternura  con que se mira a una mujer enferma, a una mujer herida, a una mujer, quién sabe, con los dolores del parto.”

Hermosa y ajena como la ciudad: así es esta  ¿Novela? ¿Diario? De Mario Levrero, que viene a sumarse a la desazón rediviva cada vez que nos asomamos  a los relatos de sus compatriotas Felisberto y Onetti. 

Tomado de: miblog-acido.blogspot.com

LOS VASOS SILBANTES

AUTOR: PlanC

Como parte de nuestro espacio #PereiraTambiénCrea, nuevamente los invitamos a conocer y degustar de lo mejor de las letras pereiranas. En esta ocasión, un poemario publicado en 2015 que nos recuerda esos versos concebidos a la antigua usanza.

“Los vasos silbantes y otros poemas es un libro con una propuesta interesante que tanto reside en el lenguaje que utiliza como en su temática. Una poesía de versos cortos a veces con un juego expresivo que toca el hermetismo y que, por la utilización de cierta métrica y cierto léxico, recuerda a León de Greiff. Esto sucede, particularmente, en la primera parte titulada “Los vasos silbantes”. En cuanto a la temática, esta gira en torno a las labores del poeta, a sus inquietudes y sus búsquedas y rememoraciones ocurridas en lugares a veces identificables de la geografía nacional. 

Escepticismo y humor airean favorablemente a los poemas. Brevedad y contundencia, nostálgica rememoración de un pasado que no es grandilocuente ni exclamativa, ni mucho menos sensiblera, sino que está cargada de una leve ironía y un lirismo acertado. 

Un libro que se enmarca en las nuevas búsquedas de la poesía colombiana actual y que tiene, de igual modo, un anclaje en la tradición que viene de la poesía de Los Nuevos y de la Generación Desencantada.”. Pablo Montoya, del prefacio. 

El libro fue presentado en la Feria del Libro de la Cámara de Comercio de Pereira, en el Café Literario Amélie y en el Taller de Poesía de Comfamiliar Risaralda. Se puede adquirir en las librerías Roma y Centro Cultural de Pereira. 

Los vasos silbantes 

Gustavo Adolfo Acosta Vinasco 

Poesía 

2015

Pereira

Editorial Jirafa Enana 

Páginas: 74

Esta tarde que envejece
como una fruta vieja
lenta expira una espuma de murmullos

Sólo el ansia
imperturbable
alzará su ceño antiguo,
cansado, inagotable.

Comprás libros como un profesor,
almorzás en restaurante a diario como
si tuvieras sueldo tiempo completo;
te ponés gorra de jubilado
y dormís, vivís, bebés y fumás como
un solterón o un viudo.

Escribís como un nobel póstumo,
soñás como se sueña en la ingenua
Infancia, te reís como un cínico muy rico
que aunque acechado y consumido
tuviera una guerrilla personal,
galán de novatos,
sofista de tiempo espectacular,

que tu saber oracular
te lleve a la tumba pronto
pues no queda más que un tonto
al cual urdir y timar,

tu otro yo.

En tus ojos
puedo leer los caminos
de mis manos.

Calle 13

Era un espacio apacible entre los ruidos,
pozo sin fondo, rincón sin sombras,
y en el centro una escultura de silencios.

Allí rebotaron los cauchos de las bicicletas infantiles,
corrieron los primeros pasos de los últimos hijos
y no pocas parejas de amantes se soltaron de las
manos
para mirarse de frente.

En un amanecer intempestivo
corrió la sangre por los resquicios
de las losas gastadas, ella se mezcló con el vómito,
el horín y el ollín de la ciudad
y llegó la noche.

Nueve 

Esa librería que existía en tu recuerdo
ya no está.
El restaurante donde alguna vez cenaste
en compañía de alguien a quien mirabas a los ojos
volvió a ser un garaje.

La casa de tus abuelos
En sus bases germina la humedad
como una maldición
y las sombras de las tías
se convirtieron en cazadoras de goteras.

Voz de las aguas mansas

Cómo me pides que corra
viéndome aquí
con las venas abiertas.

Reseña

“Vamos por nuestro cuerpo como quien conduce una nave al garete en un laberinto que somos nosotros mismos. Afuera palpita el mundo, sordo y mudo hasta que una palabra, un signo, le da cuenta de quienes lo habitan: hombres, piedras, bestias.

En las grandes tradiciones, el poeta es el encargado de decir la primera palabra, de lanzar la señal para iniciar —reiniciar— el diálogo perdido entre el mundo y sus criaturas. Esa es su tarea desde el comienzo de los tiempos. Pero con bastante frecuencia, el encargado de mantener vivo ese fuego olvida que la poesía es un medio, no un fin, y se pierde en la contemplación de sus propias destrezas: Narciso asediado por los resplandores de su belleza. La poesía deviene así artificio de joyero.

Justo en ese momento el poeta sabe que es hora de lanzarse a las calles, para recuperar entre el vocinglerío la exacta dosis de silencio que le da sentido al poema. Buen cronista como es, Gustavo Acosta tiene oído de músico callejero y emprende la tarea como mandan los cánones: sin prisa pero sin pausa.

El resultado es un breve poemario de setenta y cuatro páginas titulado Los vasos silbantes, en el que, entre otras cosas, se ocupa de tres asuntos: lo frágil, lo blando y la extrañeza. Somos pájaros de cristal que aletean entre las rocas de un acantilado. De esa experiencia surge la noción de extrañeza: podemos desintegrarnos al menor descuido. 

Esa misma condición nos hace osados: si de todas maneras hemos de hacernos añicos, bien vale la pena emprender el vuelo. Por eso mismo: “Los huesos de un solitario deberían / ser enterrados en el sitio de sus angustias. / A qué agravar la maldición trasladándolo”, se lee en uno de los versos. Si asumió su condición de expatriado, es decir, de algo frágil, blando y extraño, un hombre deberá aceptar su destino hasta el final.” Gustavo Colorado Grisales.

Leer reseña completa: miblog-acido.blogspot.com/2015/11/entre-una-luna-y-la-siguiente.html 

El autor

Gustavo Adolfo Acosta Vinasco (Pereira, 1974) es cronista, editor, traductor y docente. Realizó estudios de Filosofía en la Universidad de Antioquia y de Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana. Fue editor de contenidos de los periódicos Pulso y La Tarde de Pereira – del último posteriormente fue redactor de Especiales – , y  cofundador de la Corporación Ciudad Latente. Textos suyos han sido publicados en los tabloides La Hoja y Gente (Medellín), Ciudad Cultural (Pereira), y en las revistas Comfamiliar Risaralda, Odradek – El Cuento y Folios (Universidad de Antioquia), entre otras publicaciones. Ha publicado los libros “Fantasías, epigramas, ilusiones” (ensayo), “Antología impersonal 1994-2009” (poesía), “Crónicas, perfiles y entrevistas”“Sexta generación y otros cuentos” (2010)  “La dieta de la hiena” (2013) y “Un pacto con el diablo” (2016) en el marco del 44 Salón Nacional de Artistas (Aún), reeditado en 2018 por  El Peregrino Ediciones bajo el título “Pacto con el diablo. Los hermanos de la sombra”. Fue editor del libro “Historia de Pereira 150 años” (2013), publicado por el periódico La Tarde y la Academia Pereirana de Historia. 

EL MUSEO ESTÁ DE VUELTA

Autor: Daniel Monsalve Bobadilla

Tras el visto bueno por parte del Gobierno Nacional, los museos del país comenzaron con los trámites y las preparaciones pertinentes para recibir público luego de más de tres meses de cierre. El pasado viernes 3 de julio fue el turno para el  Museo de Arte de Pereira que luego de implementar los protocolos de bioseguridad exigidos, regresa con sus exposiciones  y  habitual agenda de actividades culturales.

Por ahora el aforo será limitado y exigirá que los empleados del Museo y visitantes implementen de manera responsable todas las medidas requeridas por la ley. 

El viernes 20 de marzo la entidad tuvo que realizar de manera virtual la inauguración de su Primera Temporada de Exposiciones 2020, estaba recién establecida la cuarentena y no había certeza hasta cuándo permanecería cerrado al público.  Fueron más de tres meses de recorridos virtuales y contenido digital para mantener a las personas conectadas desde sus casas. A  través de sus redes sociales y su canal de YouTube se realizó el Creatorio de Fanzine que eligió el 1 de julio su proyecto ganador, Moverse Kuir, de Nataly Prada Elejalde y que será publicado por Luz de Luna Editores. Por otra parte el 7 de julio fue la última sesión del proyecto Diálogos Críticos, que contó con varias artistas invitados a nivel nacional.  

Con la reapertura, el Museo podrá recibir nuevamente a sus espectadores de manera presencial para visitar las exposiciones que estará disponible hasta el 23 de agosto de este añoCanto Rodado de Leonel Vásquez, Suelo Turboso de Carlos Bonil, Simbiosis Entrópica de Grey Cube Projects y algunas muestras del 19 Festival Internacional de la Imagen.  Luego dará inicio a la Segunda Temporada. También se podrá asistir al resto de su habitual programación cultural. 

Así se preparó el Museo de Arte de Pereira con los protocolos de bioseguridad.

Respecto a los procedimientos  para implementar los protocolos de bioseguridad para el ingreso de público, Ignacia Vergara Batlle, Directora administrativa del Museo, explica:

“Una vez se ingresa se debe mantener el tapabocas de manera permanente,  realizar la desinfección de la suela de los zapatos, de maletines y bolsos o elementos que traigan consigo. Luego se toma la temperatura, se realiza el lavado de manos y se toman los datos de acuerdo al formato que corresponda. Luego se dan las instrucciones sobre el distanciamiento social y la forma como se debe manejar el recorrido. Mantendremos  las  visitas guiadas virtuales y las presenciales serán con grupos de máximo 10 personas para poder mantener la distancia.”

Cada una de las salas cuenta con las señalizaciones respectivas para que los visitantes guarden las distancias. En los casos de montaje y desmontaje se tendrá solo el personal mínimo requerido, además todas las obras que ingresen por primera vez irán a un cuarto especial de desinfección.

El horario de atención será exactamente el mismo con el que se trabajaba antes del cierre.
*Martes a viernes de 10:00 am a 7:00 pm
* Sábados , domingos y festivos 10:00 am a 5:00 pm

Actualmente el Museo adelanta su proyecto Proyecciones poéticas, sesiones en Facebook Live que permite tener un diálogo con artistas nacionales que de manera continua han trabajado durante la cuarentena, proyectos artísticos ligados a los sonidos, a la imagen y a la tecnología; iniciativa que además es un homenaje al artista y poeta Jorge Eduardo Eielson. 

Ya sea virtual o presencialmente el Museo cuenta con una programación y un conjunto de proyectos que no solo hacen frente a la pandemia sino que además nutren la programación de este año, en su aniversario 46. 

Para ver más información y sus eventos virtuales: 

Facebook: Museo de arte de Pereira 

Youtube: Museo de Arte 

CONSUMO LOCAL, PERO SIN FAST FASHION

Autor: Sarah Monsalve // IG: @sarahmonsalve

Cuando optamos por comprar en cantidad – y sin necesidad – prendas que aunque locales, se vuelven acumulación en nuestros armarios, hacemos parte del actual conflicto ambiental en el mundo.  Antes de comprar alguna prenda debemos preguntarnos si la necesitamos, si la vamos a utilizar más de una vez, y si nos favorece más allá de que esté de moda. Reflexionar en estas preguntas básicas nos cambiará el proceso de compra.

El consumo de marcas locales debe ser, en lo posible, coherente con la conciencia ambiental. Estamos atravesando una época histórica jamás vivida antes, estar en casa nos ha vuelto -irónicamente- consumidores compulsivos, e incluso, con buena fe por apoyar a nuestros amigos emprendedores o a las marcas que hoy, más que nunca, necesitan de nuestra ayuda para sobrevivir en un sistema económico en decadencia.  

Partiendo de eso, podríamos decir que hay que impulsar la compra de productos locales de calidad, pero teniendo en cuenta que el planeta en realidad lo que menos necesita es la contaminación de la producción en masa, y por ende, la basura que se genera a raíz de ello. Tenemos que crear conciencia en la forma en la que estamos consumiendo. 

Comprar ropa por simplemente comprar no es una opción muy sostenible, de hecho, ese es el mayor problema del denominado Fast Fashion (tiendas como Zara, Bershka, Pull & Bear), sumado a las malas condiciones laborales en las que es producida la ropa que usamos (aunque muchos no sepan de esta problemática o la ignoren a voluntad). 

El consumo de marcas locales debe ser, en lo posible, coherente con la conciencia ambiental. Hay que impulsar la compra de productos locales de calidad, pero teniendo en cuenta que el planeta en realidad lo que menos necesita es la contaminación que se genera a raíz de su producción. Tenemos que crear conciencia en la forma en la que estamos consumiendo.

 solo el año pasado la ONU advirtió que la Industria de la moda es la más contaminante del mundo, superando a otras como la manufacturera, la de energía, la de transporte, e incluso la alimentaria. Conocer esta información es realmente alarmante debido al impacto ambiental que produce vestirnos

Por ejemplo, confeccionar un pantalón de jeans requiere usar 7.500 litros de agua, y debemos recordar al momento de comprar uno nuevo, y muchas veces sin necesidad, que hay lugares donde las personas ni siquiera tienen agua para su consumo básico. Y sucede en Colombia, no solo en África, como solemos pensar para hacernos indiferentes a situaciones que, aunque no las vivimos, no quiere decir que no existan.  

Cuando optamos por comprar en cantidad – y sin necesidad – prendas que aunque locales, se vuelven acumulación en nuestros armarios, hacemos parte del conflicto actual con la industria de la moda, en especial, la rápida. Desacelerar los procesos de producción y distribución en este sentido, es, en gran medida, responsabilidad de nosotros como compradores.  

Generalmente, ya no compramos algo por necesidad o incluso por gusto y estilo propio, sino por tendencia, por ¨no quedarnos atrás¨, o por lo que es aún más preocupante: por no repetir prendas. Esto último ha incrementado con el furor desbordado de las redes sociales. Plataformas como Instagram (de las más utilizadas en estos tiempos) nos han llevado a crear una concepción superficial de nuestro diario vivir, en el cual, hemos casi que ¨satanizado¨ que nos vean en más de una fotografía con la misma ropa. 

¿Es de verdad esto motivo suficiente para contribuir a la destrucción de nuestro planeta? Ni siquiera es sensato si lo pensamos profundamente; la realidad dista de ese concepto: todos usamos la ropa en más de una ocasión y no tiene nada de malo. 

El año pasado la ONU advirtió que la industria de la moda es la mas contaminante del mundo, superando a otras como la manufactura, la energía, la de transporte, e incluso la alimentaria. por ejemplo, confeccionar un pantalón de jeans requiere usar 7.500 litros de agua

Antes de comprar alguna prenda debemos preguntarnos si la necesitamos, si la vamos a utilizar más de una vez, y si nos favorece más allá de que esté de moda. Reflexionar en estas preguntas básicas nos cambiará el proceso de compra. 

Apoyar entonces los negocios locales siempre es buena idea, sobre todo en este momento en el que la economía aprieta, pero hay opciones de consumismo que empiezan a ser más amigables y responsables con el mundo en el que vivimos, con nuestra evolución como seres humanos, y que incluso, nos ahorrará dinero y ayudará a disminuir la acumulación de ropa que no usamos ni necesitamos.

Algunas buenas ideas para combatir la moda rápida y el consumo excesivo pueden ser: reunirnos con nuestros amigos (así sea virtualmente) e intercambiar prendas, hacer ¨ventas de patio¨, subastar en nuestras redes sociales algunas de las cosas que ya no usamos o hacer trueques por otras que sí queramos o necesitemos en el momento. 

También ayuda el que compremos ropa para situaciones específicas, eventos especiales, o porque en realidad, ya no tenemos nada para ponernos.

¿QUÉ PASA CON TUS TETAS?

Autor: Ana Milena Duque // La Indecente

“En ocasiones duelen porque son parte de nosotras. Puede ser por la ovulación, o porque atraviesas la menstruación. Hay grandes, pequeñas, blanditas, operadas, con cicatrices, asimétricas, con estrías, pero al fin y al cabo son nuestras tetas. “, La Indecente y su  habitual columna sobre el autocuidado femenino.  

 Se han dado cuenta que cada vez que nos duelen las tetas las apretamos. Es instintivo sostenerlas como protección inconsciente para cuidarlas y aunque en algunos momentos se roban toda la atención porque se encargan de darnos placer y también alimento, lo cierto es que nos olvidamos de su presencia porque no siempre duelen.

La pregunta es: ¿por qué duelen? Primero porque cambian con los ciclos, según la fase, o incluso debido al tamaño. A ratos se siente más en los costados, o hacía el centro, pueden doler los pezones y hasta las axilas.

Las tetas duelen porque son parte de nosotras, hay grandes, pequeñas, blanditas, operadas, con cicatrices, asimétricas, con estrías, pero al fin y al cabo son nuestras tetas. A ratos pueden doler por la ovulación, o porque atraviesas la menstruación. Las mamas son glándulas vivas y cíclicas porque responden a las hormonas de nuestro cuerpo. 

Raro es cuando hay dolor excesivo, sí es intenso se le conoce como mastalgia, y ante tal situación, lo más adecuado es asistir al mastólogo.

Grandes, pequeñas, blanditas, operadas, con cicatrices, asimétricas, con estrías, paro al fin y al cabo son nuestras tetas. Nos duelen porque son parte de nosotras.

Tenemos que ser conscientes de lo que pasa en nuestro cuerpo. No podemos olvidar que las patologías malignas son silenciosas y generalmente no avisan con dolor, así que procura registrar cualquier cambio en el pecho y mitiga las molestias retirando el brasier de vez en cuando; simplemente deja que tus tetas puedan ser, estoy segura que cuidarlas traerá muchos beneficios. 

Obvio no siempre van a verse igual, ten presente que con el paso de los años todo tejido cambia, es posible que los pezones apunten hacia abajo, tengan apariencia estirada o aplanada y salgan estrías, pero alteraciones como secreciones en el pezón, la piel fruncida, con bultos o significativamente diferentes, deben ser atendidos por un profesional.

Por ejemplo, una de las etapas con mayor cambio para las mamas es la menopausia, allí se reduce gradualmente la producción de estrógenos y esto hace que la piel se hidrate menos, así que es clave siempre tenerlas muy en cuenta en tu rutina de autocuidado a través de la alimentación y la actividad física controlada.

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@la copita menstrual (Facebook) 

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FRANCISCO AGUDELO: UN COLECCIONISTA EJEMPLAR

AUTOR: Ricardo Montoya// Vinilocos

En esta segunda entrega de Vinilocos, a cargo del investigador y melómano Ricardo Montoya, llegamos a la colección de Francisco Agudelo, un hombre que se ha obsesionado por el buen sonido de la música, las rarezas más antiguas en vinilo  y una especial fijación por el formato de 78. Esta es su historia.

Hace unos 50 años empezó a comprar discos, especialmente las baladas que estaban de moda en los 60. En la década del 80 “se pone juicioso” y decide ser coleccionista; empieza a clasificar su música y compra equipos adecuados para escucharla de la mejor manera posible. 

Actualmente tiene unos 2.000 elepés y cerca de 1.500 discos de 78 y 45 revoluciones por minuto; además de numerosos casetes. Tres tocadiscos, tres caseteras y dos amplificadores permiten a sus frecuentes invitados disfrutar de la música con un excelente sonido. En ese aspecto, el sonido, es muy cuidadoso como melómano de buen gusto.

La música de su predilección la ha denominado como “romántica vieja”, pues considera que popular no siempre es adecuado ya que muchas de las canciones que escucha no son populares, no se oyen en la radio, casi nadie las conoce, y para disfrutarlas hay que acudir a las colecciones o a las tertulias de amigos con similar gusto musical. 

Foto: Jess Ar | Sufre cuando oye el ruido de un rayón generado por la aguja sobre el disco. Corre inmediatamente a limpiarlo, tiene hasta su propio ritual de limpieza y mantenimiento de sus tesoros de pasta.

Francisco es un hombre culto que tiene sangre y crianza en el ambiente cultural, hay músicos y escritores entre su familia. Su padre fue profesor y director de emisoras de radio, lo que en algún momento de su vida lo acercó a la realización de algunos espacios radiales de música. Hace poesía seria y también de tono picaresco. Escribe relatos que pueden reunirse como cuentos o quizá armar una novela. Además, canta con buena técnica.

El término de música popular no siempre es adecuado ya que muchas de las canciones que escucha no son populares, no se oyen en la radio, casi nadie las conoce.

Dice no ser hábil en recordar fechas o datos biográficos de los artistas que le gustan, ni tener la capacidad de identificar voces salvo en algunos casos muy puntuales. Pero sí se considera capacitado para complacer en gustos musicales a los amigos e invitados frecuentes a su casa, esos que han tenido la fortuna de conocer y disfrutar de su vasta discoteca. También es capaz de seleccionar la música adecuada para cada ocasión: humor, serenata de amor, despedida, bienvenidas. Con igual precisión receta canciones de música estilizada que se sabe de memoria, para aliviar dolores del alma, stress o angustias. Y acierta.  

Posee un rasgo común de los coleccionistas: es cuidadoso con sus discos y los trata con mucha cautela, exagerada para muchos. Los guarda en sus respectivos empaques individuales y embalajes para llevarlos a los encuentros y tertulias de coleccionistas.  Sufre cuando oye el ruido de un rayón generado por la aguja sobre el disco, corre inmediatamente a limpiarlo, tiene hasta su propio ritual de limpieza y mantenimiento de sus tesoros de pasta. PreviousColección Historia sonora del tango, escrita y contada por Horacio Arturo Ferrer. Algunas de sus páginas son discos elaborados en plástico.

 Foto: Jess Ar | Entre su colección se encuentran discos de principios del siglo XX, de cartón, plástico, publicitarios, entre muchas otras rarezas buscadas por coleccionistas de todo el mundo.

En esta cofradía se respeta el hecho de no tocar los discos de otro, y mucho menos, tomar un ejemplar de la estantería del anfitrión sin su autorización. A propósito de esta costumbre, cuenta Francisco que alguna vez estaba de visita donde un sacerdote amigo y se acercó a mirar sus libros y discos; en determinado momento vio un papelito con una leyenda, se acercó más y leyó: “Dios mío, ¿qué haré para no meterme en lo que no me importa?”. Entendió el mensaje, y cuenta la anécdota a sus invitados cuando los sorprende haciendo lo mismo. 

En las tertulias de coleccionistas se le ha despertado el interés por aprender más de música, en el sentido de ponerle cuidado y apreciar lo que cantan algunos intérpretes que no han sido de su agrado, pero en los que, por recomendación de otros contertulios, descubre maravillas que siempre han estado ahí y no les había puesto cuidado. 

Paco se siente orgulloso de haber inducido a otras personas, afines en su afición, a asistir a los encuentros de coleccionistas y melómanos en Envigado, Bucaramanga y otras ciudades de Colombia, así como a visitar el Museo del disco y la música en Filandia, Quindío,  porque siempre recibe el agradecimiento y los buenos comentarios de quienes siguieron su consejo. 

Artículo de interés: El canciller de los coleccionistas de vinilos

Se inició como aprendiz de coleccionista con José Domingo Valencia, a quien le solicitó que lo dejara ir a su casa a escuchar discos para que le enseñara sobre música e intérpretes. Además le aprendió los rituales propios de una sesión de “poner y quitar discos”, algo que siempre practica meticulosamente cuando hace las tertulias en su casa.

se siente orgulloso de haber inducido a otras personas, afines en su afición, a asistir a los encuentros de coleccionistas y melómanos en diferentes ciudades de
Colombia, así como a visitar el museo del disco y la música en Filandia, Quindío

En 1.984 visitó Montevideo donde se hizo amigo de los más connotados coleccionistas y conocedores de tango en Uruguay. Ellos lo llevaron a Buenos Aires y le mostraron todo el ambiente tanguero. Le grabaron muchos casetes con ritmos argentinos que después  trajo a Pereira. Nadie por acá conocía o tenía esa música, lo buscaron insistentemente con el interés de copiarla para hacer discos en vinilo piratas. Hasta hoy sigue teniendo relación con sus amigos uruguayos, quienes le envían discos o se los consiguen para que Francisco los recoja cada vez que viaja al sur. 

Foto: Archivo particular | Lo primero que hace cuando visita otro país, e inmediatamente después de bajarse del avión, es buscar esos viejos y remotos lugares donde comprar discos.  Siempre hay uno que lo espera. 

Su última visita fue en 2.018. Viajó a Buenos Aires y a Montevideo con su hija y unos amigos. Como ella y uno de los compañeros de viaje no son coleccionistas, los utilizó como “mulas” para traer parte de su cargamento de joyas de acetato.  

En 2018 Ricardo Montoya fue ganador de la convocatoria municipal de Estímulos de la Secretaría de Cultura de Pereira con el trabajo Acetatos y vinilos: colecciones para la historia. Muchas de esas historias de vendedores, coleccionistas y lugares donde este formato musical es el protagonista hacen parte de nuestra sección Vinilocos.