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Jorge Restrepo, un hedonista de la melodía

Vinilocos | Por Ricardo Montoya | Fotografías Jess Ar

Su colección se remonta a unos 8.000 elepés, 10.000 discos compactos y aproximadamente 150 de 78 RPM. Está repartida en distintas habitaciones de su casa y en su taller de lámina y pintura donde suena la buena música durante la jornada laboral.  Los mantiene intactos y suenan lo mejor posible a pesar del polvo y la bulla propios del oficio. 

Golpes suaves de martillo sobre las latas de un vehículo son registrados por el prodigioso oído de Jorge Restrepo, el mismo que le permite conocer  – mejor que con el tacto –  las imperfecciones que debe corregir en su taller de lámina y pintura. 

Ese oído que lo llevó a ser un afinado cantante aficionado, y a identificar rápidamente – y antes que todos –  las voces de los intérpretes que suenan cada jueves en la Tertulia de Patrulla, un bar de músicas de antaño en el sector del parque Gaitán que recibe semanalmente a melómanos de todo tipo y gusto para compartir y hablar de sus discos.

Foto: Archivo particular | Jorge Restrepo, en uno de los tantos encuentros de coleccionistas a los que asiste. Siempre con su libreta en mano.

Estudió canto, dibujo y pintura, formación que le ha dado una profunda sensibilidad artística. 

A los 15 años llegó a Pereira desde su natal Bello, eran los días dorados de la radio. Oía los programas musicales, anotaba el nombre de las canciones que más le gustaban para luego ir en busca de los discos donde estaban registradas, aunque en esa época no tenía equipo para escucharlos. Pero acudía a casa de un tío paterno, coleccionista veterano de elepés, quién le permitía disfrutar de esos discos que iba consiguiendo.  

El primer equipo que compró tenía un amplificador “hechizo”, sin embargo no fue impedimento para disfrutar con sus amigos lo que había acumulado en unos cuantos años. Fue en una de esas reuniones que decidió ser coleccionista. Empezó a clasificar sus discos, a limpiarlos frecuentemente y  hacerles mantenimiento. También comenzó a estudiar a sus intérpretes preferidos. 

Foto: Jess Ar | Jorge Restrepo, en su casa, montando elepés al tocadiscos, una pasión que lo ha acompañado desde muy joven.

Sus preferencias musicales se han dado por etapas: inicialmente fueron las rancheras, luego los tangos y finalmente, lo que él ha llamado, música variada; y en la que incluye boleros, pasillos ecuatorianos, andina colombiana y un largo etcétera. 

Se caracteriza por ser polémico, no traga entero y controvierte afirmaciones que se hacen sin pruebas sobre, por ejemplo, grabaciones “originales” que no resultan ser tan así. Como todo coleccionista, siente gran satisfacción cuando consigue un disco largamente perseguido, pero se pone de muy mal genio cuando le sale con imperfecciones por más mínimas que sean. Cada vez que consigue uno lo escucha y lo disfruta por más viejo y raro que sea,  no es solamente un objeto más para acumular. 

Es un completo hedonista de la melodía, no soporta el mal sonido en una audición, sea por defecto del equipo o del disco, pero también cuando no se logra entender lo cantado, ya sea por mala vocalización del cantante o porque son grabaciones muy deterioradas. En eso se ha caracterizado, en el disfrute pleno de la música bajo cualquier circunstancia.  

 Foto: Jess Ar | En su taller de lámina y pintura no falta la música. Siempre llega con  nuevos elepés desde su casa, para hacer más llevaderas las extensas y agoradoras jornadas laborales.  

Entre sus satisfacciones recuerda haber encontrado, después de años de buscarlo, el álbum 12 hits, 7 superastros. Lo halló en Pereira entre la mercancía de Cuervo, un vendedor callejero de discos, y lo mejor: por sólo 1.500 pesos. También persiguió mucho tiempo La calesita se destrozó de Enrique Rodríguez, en la voz de Roberto Flores, y actualmente posee como 10 ejemplares del mismo. En ese mercado callejero llegó a pagar 100.000 pesos por un LP de Tony Pizarro y en 2.008, unos 180.000, por otro disco de Enrique Rodríguez. 

Prefiere los discos de pasta, pero si no es posible tener el que le gusta así, lo consigue en cualquier otro formato, mientras sigue buscando sin cansancio la edición en vinilo. 

Muchos de sus discos de 78 RPM los perdió cuando su primera esposa los botó, calamidad a la que están expuestos muchos coleccionistas, aún en vida. Con unos pocos que le quedaron, se sintió en capacidad de participar en uno de los Encuentros de Coleccionistas de discos de 78 RPM que se realizan en Envigado. No conocía la dinámica del evento  y cuando lo llamaron llegó la decepción y la vergüenza, al ser rechazado porque el disco tenía un casi imperceptible rayón. No se dio por vencido y siguió asistiendo, hoy en día es habitual participante en los Encuentros Nacionales que organizan en diferentes partes del país los coleccionistas de discos de 78 revoluciones por minuto. 

Foto: Jess Ar | Jorge Restrepo en una de las habitaciones de su casa, ocupada completamente por discos de todo tipo, formato y género musical.

Su colección se remonta a unos 8.000 elepés, 10.000 discos compactos y aproximadamente 150 de 78 RPM. Está repartida en distintas habitaciones de su casa y en su taller, donde suena la buena música durante su jornada laboral. Los mantiene intactos y suenan lo mejor posible a pesar del polvo y la bulla propios del oficio. Un ritual que durante años lo ha identificado entre los coleccionista más apreciados de la ciudad.   

En 2018 Ricardo Montoya fue ganador de la convocatoria municipal de Estímulos de la Secretaría de Cultura de Pereira con el trabajo Acetatos y vinilos: colecciones para la historia. Muchas de esas historias de vendedores, coleccionistas y lugares donde este formato musical es el protagonista hacen parte de nuestra sección Vinilocos. 

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Un pensamiento sobre “Jorge Restrepo, un hedonista de la melodía”

  1. Antonio José Bermúdez

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    julio 31, 2020

    Exelente dn Jorge y lo felicito por su constancia y fidelidad en todas sus actividades musicales.

    Responder

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