| Homenaje a La Fania con Papá Bocó • 20 de julio • Centro de eventos Prestige |     | Cuarto encuentro internacional de narración oral Paisajes en voces • 18 al 21 de julio • Pereira y Marsella |
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp

Estación Sucre: un bicicarril por naturaleza

Por Gustavo Acosta

Recorrer los corregimientos de Pereira y sus altos valores culturales y naturales se ha convertido en uno de los retos más excitantes para deportistas y turistas de cualquier procedencia. En el caso de nuestra región, que hace parte del Paisaje Cultural Cafetero, considerado por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, la propuesta no puede ser menos que estimulante.

En este contexto aparecen las antiguas vías del Ferrocarril de Caldas, que desde la década de 1920 aparecieron para unir las principales ciudades del antiguo departamento de Caldas y dar tránsito a la exportación del Café. Pereira estuvo unida a Armenia por la vía férrea, en cuyo trazado se destaca una carretera que se conoce como ‘la carrilera’, una de las principales vías de comunicación que atraviesa los departamentos de Risaralda, Quindío y Valle del Cauca.

Difícilmente encontraremos una carretera con tanta historia, con una riqueza natural y agrícola variada y con vestigios del patrimonio arquitectónico legado por la infraestructura del ferrocarril, una megaobra de ingeniería que se acopló al paisaje rural tradicional y que vale la pena volver a recorrer.

El recorrido

Se sugiere realizarlo de día y lo más temprano posible, aunque también los ciclistas con experiencia lo hacen de noche, en grupo y con muy buenas luces.

Para nuestro caso, el turista puede tomar de manera segura el tradicional yip Willys en el centro de la ciudad, en la carrera 12 con calles 17 y 18, frente al Centro Comercial Victoria. Todos los días sale este vehículo a las 7, 9 y 11 de la mañana, y a la 1, 4 y 6 de la tarde, con destino final al municipio de Ulloa o a la vereda Montezuma en el Valle del Cauca. Las rutas tienen la misma frecuencia de regreso. Hasta allí el pasaje cuesta $4500, pero nosotros iremos hasta unos kilómetros antes, a la Estación Sucre, con un costo de $3500.

En un Jeep Willys caben en promedio 10 personas, y si se quiere realizar un recorrido grupal, el viaje completo cuesta unos $50.000. El tiempo de recorrido puede ser de 45 minutos, pero en bicicleta un poco más según la intensidad y el ritmo. Los ciclistas acostumbran a tomar como punto de referencia para el encuentro y la salida, la Bomba del Barrio Corales, situada en la Avenida de las Américas, desde donde se desvía a la antigua carrilera por el sector San Joaquín, perteneciente a la comuna Cuba. Aquí encontramos la primera estación del Ferrocarril de Caldas, la cual tuvo durante cinco décadas una gran actividad de carga de productos agrícolas y de pasajeros, y que hoy hace parte del inventario de bienes patrimoniales realizado desde hace tres años por el Ministerio de
Cultura.

Grandes fincas cafeteras fueron la base de configuración de los corregimientos desde nuestro punto de Salida. El primero de los cuales es Morelia, sector de la conocida hacienda La Siria, donde el viajero puede detenerse a comer en cualquiera de los restaurantes y paradores a borde de carretera cuya especialidad es la gastronomía típica, donde el chorizo tiene un protagonismo inembargable.

En la Capilla San Antonio de Padua, de Morelia, consagrada por Monseñor Fabio Suescún Mutis tomamos propiamente la carrilera, recorreremos la porción risaraldense de la troncal del Ferrocarril de Caldas trazada por Felipe Zapata, el primer ingeniero de la obra que empezó a operar en 1929 y cuyo servicio declinó a finales de la década de 1970. Su utilidad consistió en sacar todo el café del lugar hacia Armenia con fines de exportación a través del puerto de Buenaventura.

Todas las estaciones y campamentos del Ferrocarril de Caldas hacen parte del inventario mencionado. Las pasamos de largo por una carretera 100% ‘destapada’ pero en excelente estado, permanentemente recorrida por ciclistas profesionales y aficionados, por excursionistas y avistadores de aves y mamíferos de la fauna endémica, y por quienes se dirigen a los balnearios. La caza está prohibida.

En la estación La Selva, hasta donde hemos recorrido ya 7,6 km, podemos encontrar al señor Hernán Peláez, una de las personas con mayor conocimiento de la zona, quien presta sus servicios de información turística y puede guiar a los visitantes a interesantes atracciones naturales, así como puede rememorar datos importantes sobre la historia del ferrocarril y su valor para las comunidades que se conformaron en él.

El primer balneario se haya entre las estaciones La Selva (1278 msnm) y Betulia (1270 msnm), se conoce como Pedregales y es un conjunto de charcos de diversas profundidades en el río Cestillal. También cuenta con piscinas para adultos y niños. Hasta allí el costo del pasaje en Jeep es de $3200.

Para quienes viajan en bicicleta, tanto La Selva (que pertenece al corregimiento de La Palmilla-La Estrella) como Betulia (que pertenece a Arabia) son veredas que ofrecen innumerables conexiones y variaciones de muchos grados de ciclabilidad, por donde puede salirse ya al corregimiento de Altagracia, como al sector del parque natural regional Barbas Bremen, vía Armenia y Filandia, cruzando incomparables paisajes diseñados por cafetales, guaduales y plataneras.

Nuestro punto de llegada, la Estación Sucre, es un referente dado que allí es el vértice en que se tocan los tres departamentos, y que alberga uno de los balnearios más completos del área municipal, conocido sencillamente como Sucre, en el río Barbas. Ambos ríos suponen una importancia para la región tan alta como la del mismo río Otún.

En Sucre se realizó por décadas el acopio de café proveniente de importantes haciendas como La Libia (Arabia) y Calamar (Ulloa), y se cuenta que esta última contaba incluso con rieles que entroncaban con la carrilera para traer el grano.

Desde el Valle del Cauca, es posible llegar a Sucre por el municipio de Alcalá. Desde el Quindío es posible llegar a Sucre por el municipio de Alcalá o por el municipio de Filandia, pasando por Ulloa-Valle o por el corregimiento de Arabia, Risaralda.

Coda

A pesar del tránsito constante que tiene hoy, es un territorio de baja densidad poblacional pero que muestra una fusión incomparable de morfologías y paisajes, donde se constata un equilibrio entre los sensibles hábitats naturales y el territorio aprovechado por grupos prehispánicos primero, y luego por colonos antioqueños y caucanos.

La antigua carrilera no deja de ser un modelo de sostenibilidad espontáneo, aunque todavía hay que dotarla de las herramientas básicas para consolidar en el lugar el turismo del siglo XXI. En este sentido, la recuperación de las estaciones, y el fortalecimiento del estado de la vía y de los balnearios, y la dotación de hospedajes requieren una gestión rigurosa que asegure su mantenimiento y el necesario soporte logístico para los turistas nacionales y extranjeros, así como la seguridad y el bienestar de las personas nativas, potenciales anfitriones.

Visitas de hoy:

1

Visitas de ayer:

0

Leave Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

AGENDA

¿Tienes preguntas?

¿Tienes alguna pregunta? ¿Alguna idea para mejorar? ¿Te interesa hacer parte de CIUDAD CULTURAL?
¡Comunícate con nosotros, y hagámoslo real!

CIUDAD CULTURAL

Avenida Circunvalar Nº 15-04.
Enseguida de la iglesia San José,
frente al Hotel Movich.
Teléfono: 3193533147

¡Contáctanos!